Mindfulness, o atención plena, es la práctica de dirigir la atención a la experiencia presente con curiosidad y sin juzgarla de inmediato. No consiste en dejar la mente en blanco: consiste en advertir cuándo la atención se ha ido y traerla de vuelta, una y otra vez.
Cómo empezar
Busca una postura cómoda y reserva unos minutos en un lugar tranquilo. Lleva la atención a la respiración tal como ocurre, sin intentar cambiarla. Cuando aparezcan pensamientos, sonidos o sensaciones, reconócelos y vuelve con suavidad al punto de atención. Distraerse forma parte de la práctica; darse cuenta es precisamente el ejercicio.
Puedes probar con una práctica breve: nota tres respiraciones, identifica qué sensación corporal destaca y escucha los sonidos a tu alrededor. Después, vuelve a la actividad que estabas haciendo. El ejercicio no requiere una experiencia especial ni una concentración perfecta.
Mindfulness en la vida cotidiana
La atención plena también puede practicarse en actividades sencillas: caminar notando el contacto de los pies con el suelo, comer prestando atención a los sabores o hacer una pausa antes de responder. No hace falta que la experiencia sea agradable ni que desaparezcan las preocupaciones.
Una práctica gradual
Puede ser útil empezar con sesiones breves y una frecuencia realista. Cada persona vive la práctica de manera diferente. Si una meditación te resulta incómoda, puedes abrir los ojos, cambiar de postura o detenerte. Mindfulness no sustituye la atención psicológica o sanitaria cuando esta es necesaria.
Seguir aprendiendo mindfulness
Para preguntar por el enfoque de la práctica, solicita información.
Continúa en La práctica. Las futuras actividades se reunirán en Sandhāna Karaṇa; para atención psicológica individual, puedes consultar el enfoque de Sara Mataix.
Para ampliar: Oxford Mindfulness · Qué es mindfulness ↗.
