Volver del trabajo, preparar una comida o compartir tiempo con otras personas son momentos en los que podemos advertir dónde está nuestra atención. A veces el cuerpo está en una actividad y los pensamientos siguen ocupados con otra.
La atención en lo cotidiano.
Las sensaciones del cuerpo pueden ofrecer una referencia para reconocer lo que sucede ahora. La falta de tiempo o las distracciones pueden aparecer al comenzar: reconocerlas también forma parte del aprendizaje.
Aprender con acompañamiento.
Compartir preguntas y dificultades con un grupo puede aportar apoyo al aprendizaje. Puedes seguir explorando la práctica de atención plena o visitar el espacio de cursos y talleres.
